Apartamento de obra nueva a un paso del mar en El Campello
En El Campello, un apartamento de obra nueva donde todo estrena su primer uso y el mar queda a…





La urbanización se despliega entre palmeras y caminos de piedra que conducen, en pocos pasos, hasta la arena de Playa Muchavista. Las casas se alinean en hileras discretas, con fachadas claras y toldos que marcan el ritmo de cada entrada, mientras la piscina comunitaria y sus jardines ocupan el centro del conjunto.
En el interior, el salón se abre hacia la terraza a través de amplios ventanales, dejando entrar la luz durante todo el día. La cocina, en blanco y encimera oscura, se integra en el mismo espacio y organiza la vida diaria sin separaciones marcadas. El suelo continuo y los techos altos dan al conjunto una sensación de amplitud poco habitual en una vivienda adosada.
Las cinco habitaciones se reparten en varias plantas, algunas bajo la inclinación de la cubierta, con acceso propio a zonas de descanso y luz natural constante. Los cuatro baños, de líneas simples y acabados en tonos neutros, mantienen la misma calma que el resto de la casa.
En el exterior, la vida se organiza entre la terraza, el jardín comunitario y la piscina, que en los meses de verano se convierte en el punto de encuentro de la urbanización. El garaje y el trastero completan una distribución pensada para el uso diario durante todo el año.
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La urbanización se despliega entre palmeras y caminos de piedra que conducen, en pocos pasos, hasta la arena de Playa Muchavista. Las casas se alinean en hileras discretas, con fachadas claras y toldos que marcan el ritmo de cada entrada, mientras la piscina comunitaria y sus jardines ocupan el centro del conjunto.
En el interior, el salón se abre hacia la terraza a través de amplios ventanales, dejando entrar la luz durante todo el día. La cocina, en blanco y encimera oscura, se integra en el mismo espacio y organiza la vida diaria sin separaciones marcadas. El suelo continuo y los techos altos dan al conjunto una sensación de amplitud poco habitual en una vivienda adosada.
Las cinco habitaciones se reparten en varias plantas, algunas bajo la inclinación de la cubierta, con acceso propio a zonas de descanso y luz natural constante. Los cuatro baños, de líneas simples y acabados en tonos neutros, mantienen la misma calma que el resto de la casa.
En el exterior, la vida se organiza entre la terraza, el jardín comunitario y la piscina, que en los meses de verano se convierte en el punto de encuentro de la urbanización. El garaje y el trastero completan una distribución pensada para el uso diario durante todo el año.
